Our history — the metallurgic craftsmanship brand

Our History

El primer contacto que tuve con el mundo de la metalurgia se remonta a recuerdos de mi niñez. Mi padre (Horacio 1928-2021) fue un químico metalúrgico especializado en metales no-ferrosos, era docente de la carrera de química metalúrgica en la UTN y tenía una fundición en Lanús, también era permanentemente consultado por grandes empresas metalúrgicas donde muchas veces trabajaban sus propios alumnos ya recibidos.

Ver el proceso de fundición, las laminadoras, las trafiladoras, entender la lógica de los metales, sus estadios, los análisis metalográficos, el olor a laboratorio, el metal líquido cayendo como lava, eran cosas de todos los días, más aun durante el receso escolar que me podía dar el gusto de ir más seguido a “la fábrica”. Otra gran parte de esta experiencia, que me marcó definitivamente, era ir a “otras fábricas”, recorrer el tejido industrial bonaerense, ver como se hacían las cosas.

Fiel a lo que me gustaba y mi pasión por las maquinas comencé a cursar la secundaria técnica, para el año 98 hacia mis primeros trabajos en algunas empresas junto a mi padre, desarrollando de hornos de fundición e instalaciones eléctricas, a la par de todo esto me comenzó a llamar la atención la música, el audio, los instrumentos musicales, micrófonos etc., así que comencé a estudiar música y sonido, me apasiona la audio perceptiva, es algo que se puede desarrollar infinitamente.

En aquellos años la gran novedad era el audio digital, la posibilidad de grabar y editar con calidad en tu casa “el home studio” en casa teníamos un lindo piano acústico, así que conseguí un micrófono y una placa, y comencé a ofrecer un servicio de grabación de piano acústico, todo solucionado, te llevabas el disco compacto con tu grabación, era magia en ese momento, a este proyecto lo llame: tierrapiano, así que ese es el origen de la marca.

Para ganar algún mango mas a la par de este emprendimiento comencé a fabricar cortinas de barras (bar chimes), también con la marca tierrapiano, por tanto este metalofono sería el primer instrumento tierrapiano en el año 2002.

En 2008 mi padre me propone que ya que estaba vendiendo instrumentos musicales y conocíamos el paño de la fundición y laminación, fabricáramos platillos. Lejos de tratar de fabricar algo, el primer paso fue analizar profundamente la aleaciones de los platillos ya existentes, conseguimos un lote muy grande de platillos rotos y pudimos producir muestras para metalografía a partir de los modelos más icónicos de las grandes marcas, llevamos estas muestras a distintos laboratorios y espectrógrafos, uno de ellos muy sofisticado en la UTN, capaz de dar con los detalles más finos de las composiciones y conformaciones.

Ya con muy buena y verídica información pudimos comenzar a desarrollar un método de fundición de escala artesanal unipersonal, eficiente en lo económico y con la capacidad de generar piezas de la máxima pureza, con la menor cantidad de “defectos de fundición” (clave para lograr buenos audios). Construimos 2 hornos, uno de fundición y otro de tratamientos térmicos con sistemas muy originales para hacer una colada eficiente y tratamientos homogéneos.

Para producir las primeras pruebas fundíamos las piezas en nuestro horno y recurríamos a laminadoras de fábricas amigas. Una vez obtenidas piezas de calidad y buen sonido pudimos lentamente proceder a armar nuestra propia laminadora (la maquina más pesada en la fabricación de platillos), con características muy específicas para el particular uso de laminar bronces de alto contenido de estaño.

Con mucho asesoramiento de amigos del rubro y esfuerzo logramos poner en marcha la laminadora, a su vez, también fuimos desarrollando el taller de “modelado” , proceso posterior a la fabricación del platillo, donde con un torno automático y una martilladora neumática se conduce artesanalmente el sonido de la pieza hasta llevarla a un lugar culturalmente correcto o requerido.

En 2013 salen a la venta oficialmente los primeros “hi-hats” de 13” y 14”, particularmente “hi-hats” por ser piezas más fáciles de hacer y tolerantes con el audio, luego lentamente se fueron incorporando matrices de mayor tamaño hasta completar un rango de tamaños de 8” a 24” ofreciendo una gran variedad de sonidos y estilos.

A la fecha (2026) trabajo produciendo platillos únicos artesanales, haciendo una conducción sonora de cada pieza fundida, desde sus más rudimentales componentes (cobre-estaño), hasta el platillo sonando en contexto musical. Ofreciendo un stock lo suficientemente grande como para que cada músico pueda encontrar ese sonido que necesita.

Es un oficio sumamente complejo, cada vez que arranco una tanda de platillos me fatigo al ver pedazos de cobre y estaño en bateas, y dimensionar el trabajo que tengo por delante, pero es una innegable satisfacción para todo luthier saber que sus hechuras van a enriquecer un contexto artístico musical.